Eva

La labor de convertir las ideas en imágenes es sin duda oficio de artistas. De personas que combinan talento y trabajo para sintetizar en dos dimensiones, lo que piensa, siente o necesita el alma humana en su búsqueda constante de comunicación. Pero cuando el oficio nace del corazón, la imagen adquiere una fuerza expresiva que la separa de lo cotidiano y la eleva a la categoría de obra de arte.

Un artista no puede dejar de representarse en lo que produce. Los trazos, la composición, y la pasión acusan a su creador y revelan su capacidad de observar, interpretar y realizar algo nuevo. Eso es lo que Eva hace: traducir lo cotidiano, para hacernos ver lo extraordinario.

Y su visión del mundo, tal vez como una forma de subsistencia, es la del humor, expresado en un abanico de matices que van de lo más simple a lo más sarcástico. Retrata con una ironía sorprendente lo ridículo, lo curioso, y lo memorable. Sus caricas son un verdadero catálogo de sentimientos, emociones y pies de página para poner en el corazón al final del día. Necesita de muy pocos trazos para atrapar la complejidad del ser humano y para decir con frecuencia de manera urgente: "sean serios... ríanse. "

Ilustrar es dar luz al entendimiento. Ayudar a ver las cosas desde otro ángulo cambiando la perspectiva por que a veces eso es lo que necesitamos para sentirnos mejor. Y entre las cosas que Eva sabe hacer, está precisamente utilizar la perspectiva.